El «gorrilla» asesino de Vallecas

julio 8, 2010

Una aparcacoches muere desnucada por otro indigente en una riña bajo un puente.
Este mismo mes tenía previsto irse a un piso de acogida. Pero unas disputas que arrastraba desde hacía tiempo con otro «gorrilla» han truncado no sólo su sueño, sino su vida. María Concepción A. C., española de 46 años, moría a manos, presuntamente, de Pablo B. C., de 48. Ambos, según fuentes policiales, tenían numerosos antecedentes por delincuencia común. El hombre fue detenido en el lugar de los hechos, bajo el Puente de Vallecas. Concretamente, a la altura de la calle del Convenio, donde ya se han producido otros crímenes.
Hacía meses, prácticamente desde que Concha, como se la conocía entre la colonia de veinte indigentes de la zona, llegó a la zona, venía teniendo problemas e, incluso, sufriendo amenazas por parte del detenido. «Pablo y ella se peleaban por las plazas que hay aquí para aparcar —explicó Manuel, otro indigente del Puente—, porque los dos eran “gorrillas”. Ella empezaba a trabajar por la mañana y él se turnaba a partir de las tres de la tarde».
Las rencillas venían de lejos. Ella se quejaba constantemente de que Pablo le robaba el dinero que ganaba de aparcacoches.
Pero ayer el pique cobró tintes dramáticos. «Esta mañana [por ayer], Pablo llegó con una navaja multiusos, de esas que tienen cuchilla, y cosas parecidas a destornilladores y alicates —relató el «sin techo»—, y me dijo: “Manolo, se la tengo que clavar a alguien”. Le dije que se dejara de tonterías». Pero no le hizo caso. A eso de la una de la tarde, Pablo se enzarzó en una discusión con Concha.
Recibió golpes en la cabeza y puede ser que incluso llegara a intentar estrangularla. Un hombre presenció la pelea y avisó a un coche patrulla de la Policía Nacional que circulaba por allí. Los agentes detuvieron a Pablo «in situ». Los sanitarios del Samur-Protección Civil hallaron en parada cardiorrespiratoria a Concha. Intentaron por espacio de media hora reanimarla, pero todos los esfuerzos fueron en vano.
La agarró por el cuello
Su cuerpo, ya inerte, tirado entre dos coches y boca arriba, sufría un traumatismo craneoencefálico, con fractura en la base del cráneo, indicaron en Emergencias Madrid. Presentaba, además, indicios de haber sido estrangulada, precisaron fuentes policiales. A falta de que hoy se le realice la autopsia al cadáver, parece ser que, en el transcurso de la bronca, Pablo agarró por el cuello a la mujer y la golpeó contra el suelo.
Así acababa la triste historia de esta madrileña a la que su dependencia a las drogas había arrojado a las calles hacía tres años. Decía que ya estaba rehabilitada y que era socióloga. Pero había caído en una ruina de la que le costaba salir. Pablo, que fue llevado a declarar ante el Grupo X de Homicidios, había trabajado de vigilante de seguridad en el aeropuerto de Barajas. Los primeros indicios apuntan a que la discusión se desencadenó por un asunto relacionado con la manera que tenían ambos de ganarse la vida.
Él fue vigilante en Barajas
llegó la cocaína. Y, ahora, con sus manos manchadas de sangre, espera su sentencia en la frialdad del calabozo.
FUENTE: WWW.ABC.es

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